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15 consejos para retomar el hábito del ejercicio (y cómo mantenerlo)

Está bien, por fin puedes admitirlo. Hace dos meses que no ves el gimnasio por dentro. Las enfermedades, las crisis familiares, las horas extra en el trabajo y los deberes pendientes te han impedido hacer ejercicio. Ahora, la pregunta es: ¿cómo volver a empezar? Una vez que tienes el hábito de hacer ejercicio, se convierte en algo automático. Simplemente vas al gimnasio, no hay que forzar nada. Pero después de un mes, dos meses o posiblemente un año sin hacer ejercicio, puede ser difícil volver a empezar. Aquí tienes algunos consejos para volver a subirte a esa cinta de correr después de haberte caído.

  1. No rompa el hábito – La forma más fácil de mantener el ritmo es simplemente no parar. Evita las pausas largas en el ejercicio o reconstruir el hábito te costará cierto esfuerzo. Puede que para algunas personas este consejo llegue un poco tarde. Pero si tienes el hábito de hacer ejercicio, no lo abandones a la primera señal de problemas.
  2. Recompensa por aparecer – Woody Allen dijo una vez que “la mitad de la vida es aparecer”. Yo diría que el 90% de la creación de un hábito consiste en esforzarse por conseguirlo. Puedes preocuparte por tu peso, la cantidad de vueltas que corres o la cantidad que puedes levantar en banco más tarde.
  3. Comprométete durante treinta días – Comprométete a ir todos los días (aunque sólo sean 20 minutos) durante un mes. Esto consolidará el hábito del ejercicio. Al comprometerte, también te quitas presión de encima durante las primeras semanas para decidir si vas o no.
  4. Haz que sea divertido: si no te diviertes en el gimnasio, será difícil que se convierta en un hábito. Hay miles de formas de mover el cuerpo y hacer ejercicio, así que no te rindas si has decidido que levantar pesas o hacer abdominales no es lo tuyo. Muchos grandes gimnasios ofrecen una amplia gama de programas que se adaptan a tus gustos.
  5. Prográmelo en horas tranquilas: no coloque el tiempo de ejercicio en un lugar en el que pueda quedar fácilmente relegado por algo más importante. Justo después del trabajo o a primera hora de la mañana suelen ser buenas opciones. Los entrenamientos a la hora de comer pueden ser demasiado fáciles de saltar si las exigencias del trabajo empiezan a aumentar.
  6. Consigue un compañero – Pídele a un amigo que te acompañe. Tener un aspecto social al hacer ejercicio puede aumentar tu compromiso con el hábito del ejercicio.
  7. Marca con una X tu calendario – Una persona que conozco tiene la costumbre de marcar con una X roja todos los días del calendario que va al gimnasio. La ventaja de esto es que muestra rápidamente cuánto tiempo ha pasado desde que fuiste al gimnasio. Mantener una cantidad constante de X en el calendario es una forma fácil de motivarse.
  8. Disfrutar antes que esforzarse – Al terminar cualquier ejercicio, pregúntese qué partes le han gustado y cuáles no. Por regla general, los aspectos agradables del entrenamiento se llevarán a cabo y el resto se evitará. Si te centras en cómo hacer que los entrenamientos sean más agradables, te asegurarás de querer seguir yendo al gimnasio.
  9. Crea un ritual: tu rutina de entrenamiento debe estar tan arraigada que se convierta en un ritual. Esto significa que la hora del día, el lugar o la señal inician automáticamente el entrenamiento.
  10. Alivio del estrés – ¿Qué haces cuando estás estresado? Lo más probable es que no sea correr. Pero el ejercicio puede ser una gran manera de aliviar el estrés, la liberación de endorfinas que mejorará su estado de ánimo. La próxima vez que te sientas estresado o cansado, intenta hacer un ejercicio que te guste. Cuando el alivio del estrés está ligado al ejercicio, es fácil recuperar el hábito incluso después de una baja.
  11. Medir la forma física – El peso no siempre es la mejor cifra para hacer un seguimiento. El aumento de los músculos puede compensar la disminución de la grasa, por lo que la báscula no cambia aunque su cuerpo sí lo haga. Pero las mejoras en la forma física son una gran manera de mantenerse motivado. Registrar números sencillos como el número de flexiones, abdominales o la velocidad a la que puedes correr puede ayudarte a ver que el ejercicio te está haciendo más fuerte y más rápido.
  12. Hábitos primero, equipamiento después – Un equipamiento de lujo no crea un hábito para el ejercicio. A pesar de ello, algunas personas siguen creyendo que comprar una máquina de mil dólares compensará su inactividad. No es así. Empieza primero a crear el hábito del ejercicio, sólo después deberías preocuparte por tener un gimnasio personal.
  13. Aísle su punto débil: si es habitual que se caiga del vagón del ejercicio, averigüe por qué. ¿No le gusta hacer ejercicio? ¿Es por falta de tiempo? ¿Se siente cohibido en el gimnasio? ¿Le faltan conocimientos de fitness? En cuanto pueda aislar su punto débil, podrá tomar medidas para mejorar la situación.
  14. Empieza poco a poco – Intentar correr veinticinco kilómetros en tu primer entrenamiento no es una buena manera de crear un hábito. Trabaja por debajo de tu capacidad durante las primeras semanas para crear el hábito. De lo contrario, podrías asustarte después de un entrenamiento brutal.
  15. Ve por ti mismo, no para impresionar – Ir al gimnasio con el único objetivo de tener un aspecto estupendo es como abrir un negocio con el único objetivo de ganar dinero. El esfuerzo no justifica los resultados. Pero si vas al gimnasio para esforzarte, ganar energía y pasarlo bien, podrás seguir yendo aunque los resultados sean lentos.