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Cómo calmarse cuando se está estresado y ansioso

La gestión de la ansiedad es el método de afrontar la ansiedad con el fin de minimizar las consecuencias y efectos negativos de dicho sentimiento. El elemento esencial de este proceso es comprender la presencia de la ansiedad, identificar los síntomas, conocer el nivel de ansiedad ya sea un sentimiento leve de preocupación o un ataque grave de ansiedad, y aplicar una llamada a la acción antes de que la situación empeore.

La ansiedad está estrechamente relacionada con los ataques de pánico. Ambas pueden provocar un aumento del nivel de adrenalina de una persona, un aumento del ritmo cardíaco y dificultad para respirar. Pero lo que marca la diferencia entre ambos es que el ataque de ansiedad es más largo y gradual que el de pánico. El pánico puede llegar a una persona en un momento repentino e impactante, pero la ansiedad es progresiva si no se ha hecho nada para superarla. Las personas experimentan ansiedad sin comprender que es lo que sienten, por eso tienden a reaccionar negativamente ante ella, y una sensación extrema de ansiedad puede llevar a algo peor como un trastorno o parálisis. Por eso es importante reconocer el sentimiento y ser más racional a la hora de enfrentarse a ese miedo. Esto forma parte del aprendizaje del proceso de gestión de la ansiedad. Identifiquemos los aspectos integrales de la gestión de la ansiedad para que podamos educarnos y aprendamos a combatir este sentimiento indeseable a largo plazo.

Ansiedad adecuada o inadecuada

El famoso Sigmund Freud fue la primera persona en clasificar la ansiedad en dos categorías: ansiedad apropiada e inapropiada. Esta noción sigue siendo generalmente aceptada hoy en día. La ansiedad apropiada es cuando usted esta en su mente racional para prepararse para cualquier consecuencia o cualquier peligro que la ansiedad pueda presentar. por otro lado, la ansiedad inapropiada es cuando usted pierde el control de si mismo en una situacion que requiere el funcionamiento normal de la mente y el cuerpo, haciendose actuar inapropiadamente en su lugar. Por lo tanto, una vez que reconozcas la sensación de ansiedad en tu interior, adopta primero la mentalidad adecuada antes de pasar al siguiente paso. Perciba si la situación supondrá un peligro o no, o si es manejable y está dentro de sus posibilidades.

Síntomas de ansiedad

Los síntomas de ansiedad se pueden dividir en dos tipos: físicos y psicológicos. Los síntomas físicos de la ansiedad pueden incluir sudoración, aumento de los latidos del corazón, falta de aliento y otras dificultades respiratorias, dolores en el pecho, malestar estomacal, dolor de cabeza y náuseas. Una persona ansiosa tiembla, tartamudea al hablar y suda mucho. La tensión muscular también es un síntoma muy común que puede desembocar en temblores incontrolables.

Los síntomas psicológicos incluyen preocupación, paranoia y pensamientos acelerados. Cuando uno sabe que puede correr peligro en una situación determinada, no puede evitar preocuparse. A veces, algunas personas sienten que estarán en peligro y los pensamientos negativos empiezan a ocupar la mente. Esto es lo que se conoce como paranoia. Preocuparse y pensar en las posibilidades de estar en peligro hará que el cerebro piense en qué hacer para salir de la situación. En la mayoría de los casos, tus pensamientos empiezan a acelerarse porque tienes muchas ideas en la cabeza.

Cómo controlar la ansiedad

Las técnicas de control de la ansiedad pueden ser de tipo psicológico, físico y cognitivo. Es importante que una persona sepa cómo manejar la ansiedad para que la situación no se le vaya de las manos. Existen técnicas habituales para controlar la ansiedad, mientras que la terapia para la ansiedad también es una opción para los casos más graves. Una de las formas más sencillas de controlar la ansiedad es realizar una relajación rápida controlando la respiración. En cuanto al aspecto cognitivo, es aconsejable pensar en el lado positivo o en los efectos de la situación en lugar de centrarse en el lado negativo. Este proceso se denomina cambio en el hábito de pensar. La forma en que sentimos y la forma en que pensamos siempre coinciden. Por lo tanto, si tienes más pensamientos alegres, las emociones positivas y una actitud positiva te seguirán.

Para casos peores, como ataques de ansiedad o trastorno de ansiedad, será necesaria la ayuda de un terapeuta profesional, como un terapeuta ocupacional. Ellos pueden preparar un programa de terapia que modifique y se adapte a la persona en función del nivel de ansiedad.

Descripción del autor

El equipo editorial de Exforsys es un equipo de consultoría y formación en TI dirigido por Chandra Vennapoosa.