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Cómo evitar que la inacción lleve al arrepentimiento

Cuando piensas en esta construcción, ¿dónde ves que se gasta tu tiempo?

Como escribió William Shakespeare “Perdí el tiempo, y ahora el tiempo me hace perder…”.

¿Has utilizado tu tiempo sabiamente? ¿Estás donde quieres estar?

¿O tienes objetivos pendientes? ¿Lugares en los que quieres estar, cosas que aún tienes que hacer?

La cruda realidad es que el tiempo, una vez transcurrido, no se puede recuperar. Por eso es frecuente oír a la gente decir que no hay que malgastar el tiempo sin hacer nada, o aplazar ciertas decisiones para más adelante. La mayoría de las veces, el mayor obstáculo para alcanzar nuestros objetivos es la inacción, es decir, no hacer nada en lugar de hacer algo.

Hay muchas razones para no hacer algo. La mayoría de las veces se reduce a la falta de tiempo. Puede que pensemos que no tenemos tiempo suficiente o que nunca es el momento adecuado para perseguir nuestros objetivos.

Quizá el mes que viene, o quizá el año que viene…

Y, antes de que nos demos cuenta, el tiempo ha pasado y aún no estamos ni cerca de alcanzar esas metas con las que soñamos. Esta inacción a menudo conduce a un fuerte arrepentimiento una vez que miramos la situación en retrospectiva. Así que tómate un tiempo para reflexionar sobre los objetivos que tienes en mente, o escondidos en el fondo de tu mente, y piensa en cómo puedes empezar a trabajar en ellos ahora, y no más tarde.

¿Cómo empezar?

Averigüe su propósito (su objetivo principal)

El primer paso importante es averiguar su propósito o su objetivo principal.

¿Qué es lo que persigue en la vida? ¿Hay algún obstáculo que te impida alcanzarlo? Estas son buenas preguntas para saber cómo (y con qué propósito) estás empleando tu tiempo.

Tu propósito te servirá de guía y garantizará que el tiempo que inviertes está dentro de los límites de lo que realmente quieres conseguir.

Se ha investigado mucho sobre cómo los seres humanos desarrollamos y adoptamos objetivos a largo plazo y muy significativos en nuestras vidas. Tanto es así, que tener un propósito está relacionado con la reducción de los accidentes cerebrovasculares y los infartos de miocardio. Resulta que nuestro deseo de alcanzar objetivos está relacionado con la evolución, especialmente los objetivos con un propósito mayor. Esto se debe a que un propósito mayor a menudo ayuda tanto al individuo como a nuestra especie en su conjunto a sobrevivir.

Saber por qué estás haciendo algo es importante; y, cuando lo sepas, será más fácil presupuestar tu tiempo y esfuerzo para perseguir esos hitos o tareas que te llevarán a la consecución de tu objetivo principal.

Evalúe el tiempo que dedica actualmente

A continuación viene el uso real del tiempo. Una vez que sepa cuál es su objetivo principal, querrá aprovechar al máximo el tiempo del que dispone actualmente. Es bueno saber cómo está empleando su tiempo actualmente, para que pueda empezar a hacer mejoras y evaluar fácilmente lo que puede quedarse y lo que puede desaparecer de su rutina diaria.

Durante un solo día, idealmente un día en el que te gustaría ser más productivo, te animo a que registres un diario del tiempo, hagas

Una vez que hayas evaluado cómo empleas tu tiempo, espero que no te sorprendas demasiado cuando veas el gran impacto que tienen en tu vida las distracciones y las pérdidas de tiempo.

Cada vez que tu mente se desvía de tu trabajo, tardas una media de 25 minutos y 26 segundos en volver a centrarte. Eso supone casi media hora de tiempo precioso cada vez que te entretienes con una distracción.

Por eso es importante aprender a concentrarse y a enfrentarse a las distracciones con eficacia. He aquí cómo hacerlo:

1. 1. Dedica tiempo a concentrarte Una forma de mantenerte concentrado es fijarte sesiones de concentración. Durante una sesión de concentración, debes hacer saber a los demás que no responderás a menos que se trate de una emergencia real.

Configura tus aplicaciones de mensajería y calendarios compartidos como “ocupados” para reducir las interrupciones. Piensa en estas sesiones como un tiempo uno a uno contigo mismo para que realmente puedas centrarte en lo que es importante, sin distracciones externas que se interpongan en tu camino. 2. Cuidado con los correos electrónicos Los correos electrónicos pueden parecer inofensivos, pero pueden llegar a nuestra bandeja de entrada continuamente a lo largo del día, y es tentador responderlos a medida que los recibimos. Sobre todo si eres de los que comprueban las notificaciones con frecuencia.

En lugar de revisarlas cada vez que suene una nueva notificación, fija una hora concreta para ocuparte de tus correos de una sola vez. Esto sin duda aumentará tu productividad, ya que te ocuparás de los correos electrónicos uno tras otro, en lugar de interrumpir tu concentración en otro proyecto cada vez que llegue un correo electrónico.

Además de desactivar las notificaciones de tu correo electrónico para no distraerte, también podrías instalar una extensión de Chrome llamada Block Site que ayuda a que las notificaciones de Gmail dejen de llegar en momentos específicos, facilitándote la gestión de estas sutiles distracciones diarias. 3. Deja que la tecnología te ayude Por mucho que nos distraigamos cada vez más gracias a la tecnología, no podemos negar sus muchas ventajas. Así que en lugar de sentirte controlado por la tecnología, ¿por qué no hacer uso de las opciones de desactivación que ofrecen los dispositivos?

Desactiva las alertas del correo electrónico, las notificaciones de las aplicaciones o configura tu teléfono para que vaya directamente al buzón de voz e incluso crea respuestas automáticas a los mensajes de texto entrantes. También hay apps como Forrest que ayudan a aumentar tu productividad recompensándote cada vez que te concentras bien, lo que te anima a ignorar el teléfono. 4. Tan importante como programar el tiempo de concentración es programar el tiempo de descanso. El equilibrio es siempre la clave, así que cuando empiece a programar sesiones de concentración, también debería anotar intencionadamente algunos momentos de descanso para que su mente se relaje.

Esto se debe a que el cerebro no está creado para mantener largos periodos de atención y concentración. La capacidad media de atención de un adulto es de entre 15 y 40 minutos. Pasado este tiempo, la probabilidad de distracciones aumenta y te sentirás menos motivado.

Así que, aunque tomarse un descanso mental pueda parecer improductivo, a la larga hace que tu cerebro trabaje de forma más eficiente, y acabarás haciendo más trabajo en general.

El tiempo es

Ser consciente de cómo empleas tu tiempo y aprender a atajar las distracciones habituales puede ayudarte a avanzar en la realización de lo necesario para alcanzar tus objetivos más deseados.

¿A qué esperas?

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No tienes por qué tener miedo a los remordimientos, si sabes cómo afrontarlos.

Es normal arrepentirse de cosas grandes y pequeñas, así que el arrepentimiento no es una emoción que deba asustarte. Aquí tienes algunos consejos para afrontarlo cuando ocurra:

1. 1. Olvídate del pensamiento “no volveré a hacerlo”.

Cuando nos arrepentimos de algo, el sentimiento no suele referirse a un error que hemos cometido por primera vez. Más bien solemos arrepentirnos de haber caído en nuestros patrones habituales de autosabotaje. Puede que te arrepientas de haberte quedado viendo YouTube hasta medianoche porque al día siguiente acabas agotado en el trabajo. Ojalá te hubieras acostado a las 10 de la noche. O puede que te arrepientas de haberte dejado llevar por el hambre o el cansancio y que esa decisión te haya llevado a comerte dos tercios de una bolsa grande de patatas fritas.

Si ya ha caído en ciertas trampas docenas de veces, no es probable que vuelva a hacerlas. En lugar de jurar no volver a cometer el mismo error, reconoce que necesitas estrategias para mejorar gradualmente tus hábitos o limitar las consecuencias negativas cuando tengas fallos de autocontrol.

2. Reconozca lo que siente.

A la gente le encanta decir: “No me arrepiento de nada”, pero eso no es muy realista y probablemente no sea cierto. Como cualquier emoción “negativa”, el arrepentimiento es una experiencia común que estamos diseñados para poder afrontar psicológicamente.

Cuando reconoces tus emociones en lugar de negarlas, te ayuda a pensar en estrategias que podrías utilizar para minimizar el dolor de futuras experiencias de esa emoción. Además, identificar específicamente qué emoción está sintiend o-es decir, reconocer “me arrepiento” en lugar de pensar simplemente “me siento mal”- le ayudará a tolerar mejor las emociones que está experimentando.

Cuando te arrepientas de algo importante, como haber trabajado demasiado cuando tus hijos eran pequeños, haber mantenido una mala relación durante demasiado tiempo o haber empezado tarde a invertir para la jubilación, intenta tener en cuenta que el arrepentimiento es una emoción humana universal, independientemente de lo que algunas personas digan de sí mismas. Todos somos imperfectos. No hace falta sacar un resquicio de esperanza de cada situación. A veces, el arrepentimiento es sólo arrepentimiento.

3. 3. Cree en tu capacidad para crecer.

El arrepentimiento puede hacer que nos volvamos excesivamente indecisos o evasivos. Lamentar el fracaso de una relación puede llevarle a evitar las citas. O arrepentirse de una mala decisión financiera puede llevarle a poner la inversión en su cesta de “demasiado difícil” y evitarla por completo. El hecho de que hayas tomado algunas decisiones que no son las ideales no significa que estés condenado al fracaso permanente en un área concreta.

4. 4. Busca pequeños trucos de pensamiento que te ayuden con tus patrones.

Cambios en tu

¿Evitará este tipo de cambio de mentalidad que alguna vez te quedes despierto hasta tarde viendo la tele o trasteando con el ordenador? Probablemente no, pero podría cambiar tu comportamiento en algunos casos.

Es mucho más fácil encontrar trucos sencillos para mejorar tu comportamiento que erradicar por completo los hábitos problemáticos. The Happier Podcast es una gran fuente de ideas sobre cambios de pensamiento relacionados con los problemas cotidianos que experimentan muchas personas. Si tus arrepentimientos están relacionados con la forma en que priorizas, prueba estos consejos para centrarte en lo importante, no sólo en lo urgente.

5. Tómese el tiempo necesario para asimilar sus sentimientos.

Para afrontar el arrepentimiento con eficacia, es necesario un sutil acto de equilibrio. Rumiar no es útil, pero tampoco lo es intentar dejar de lado los sentimientos.

Inténtalo: Piensa en un pequeño arrepentimiento. Por ejemplo, no comprobó que tenía la tarjeta de Costco antes de salir de casa y llegó hasta la tienda sin ella. Ese tipo de remordimiento es algo que debe tomarse unos minutos para asimilar. Si te sientes frustrado contigo mismo y autocrítico, esos sentimientos se disiparán por sí solos con bastante rapidez.

Si te arrepientes de algo más importante (por ejemplo, de haber pintado la casa de un color que en realidad no te gusta sólo porque estaba de moda), puede que tardes unas semanas o meses en disipar esos sentimientos. Fluirán y refluirán, y es probable que aparezcan y te molesten periódicamente.

En ambos casos, cuanto más dejes que tus emociones se resuelvan por sí solas, mejor. Si los sentimientos de arrepentimiento aparecen y te molestan de forma intermitente, puedes sobrellevarlos. Un punto que trato en mi libro, The Healthy Mind Toolkit , es que las emociones humanas son un sistema de señalización. Un semáforo no es útil si está permanentemente encendido en rojo o en verde. La luz sólo es una señal útil si cambia para darle información. Las emociones también son así: Están diseñadas para encenderse y luego apagarse. Cuando las emociones se vuelven pegajosas, suele ser porque las estamos alimentando de alguna manera, a través de la rumiación, la autocrítica dura o la evitación. Dejar que las emociones se resuelvan de forma natural suele ser más eficiente y eficaz que intentar hacer algo para “hacerlas desaparecer”, lo cual puede resultar contraproducente.

Las normas sociales afectan a tu arrepentimiento.

Publicado el 30 de diciembre de 2016

Las personas tienden a arrepentirse más de las acciones que han tomado para obtener malos resultados que de las acciones que no han tomado. Si tienes dinero invertido en una empresa, y cambias esa inversión a otra empresa y pierdes dinero, entonces te sientes mal por tu elección. Pero supongamos que tiene dinero invertido en una empresa y se plantea cambiar su inversión a otra empresa y decide no hacerlo. Si pierde dinero porque decidió mantener su inversión inicial, se sentirá menos mal por la pérdida que si hubiera cambiado a una mala inversión.

Sin embargo, como ocurre con casi todos los aspectos de la psicología, la tendencia a arrepentirse de acciones que conducen a un mal resultado

En concreto, los grupos sociales pueden diferir en su tendencia a ser audaces y emprender acciones, aunque esas acciones puedan salir mal, o a ser precavidos y evitar emprender acciones que puedan salir mal. Los autores sugieren que la gente puede arrepentirse a menudo de las acciones, porque muchos grupos sociales son precavidos y, por tanto, la inacción es en realidad la norma. Hacer algo que viola la norma social conduce al arrepentimiento de las acciones.

Demuestran esta idea en varios estudios que tienen una estructura similar. Por ejemplo, en un estudio, los participantes leen sobre dos empleados de una empresa de inversiones. Un empleado emprende una acción para invertir en una empresa y descubre que su cartera habría valido un millón de dólares más si no hubiera emprendido esa acción. Un segundo empleado considera una acción para invertir en una empresa y decide no invertir. Este empleado descubre que su cartera habría valido 1 millón de dólares más si hubiera llevado a cabo la acción.

También se describe la norma social de la empresa financiera para la que trabajan los empleados. Algunos participantes leen que la empresa quiere inversiones audaces y que los empleados son recompensados por tomar medidas. Otros participantes leen que la empresa es prudente y anima a sus empleados a mantener las inversiones.

Cuando la norma social es evitar emprender acciones, la gente juzga que el empleado que hace una inversión y pierde dinero se arrepiente más de su elección que el empleado que opta por no hacer una inversión y pierde dinero. Sin embargo, cuando la norma social es que se les diga y actúen, entonces la gente juzga que ambos empleados se arrepienten de sus elecciones más o menos por igual.

Hay varios estudios que manipulan los tipos de normas utilizadas. Otro estudio sugiere que la norma de pasar a la acción o evitarla se aplica a la sociedad en general. Un tercer estudio analiza las normas establecidas por la familia en la que crece una persona. En cada caso, cuando la norma es ser precavido, la gente lamenta más las acciones que salen mal que las inacciones que salen mal. Cuando la norma es ser audaz y activo, no suele haber diferencias entre la acción y la inacción (aunque dos de los estudios muestran una ligera tendencia a lamentar más la inacción que la acción).

En general, estos estudios sugieren que las personas intentan encontrar explicaciones a lo que ha ido mal en su mundo. Estas explicaciones son valiosas para aprender a evitar malos resultados en el futuro.

Las explicaciones más obvias de las cosas que van mal son las desviaciones de una rutina típica. Cuando un conductor toma una nueva ruta para llegar a casa y tiene un accidente, es natural culpar a la ruta del accidente. Si un conductor tiene un accidente cuando toma su ruta habitual para llegar a casa, parece extraño culpar a la ruta del accidente, porque ha viajado por esa ruta muchas veces en el pasado sin incidentes.

A menudo se asume que las normas sociales son la mejor acción en una situación. Es decir, la norma social refleja la manera que tiene una cultura de enfocar las situaciones. Las normas sobreviven cuando generalmente conducen a buenos resultados. Por eso, cuando alguien emprende una acción que se desvía de la norma, eso se convierte en una buena explicación de lo que salió mal. Y la decisión que conduce a un mal resultado es una fuente de arrepentimiento. Es útil lamentar el origen de un mal resultado para evitar ese mismo problema en el futuro.

Consulta el libro Dos tipos en tu cabeza Brain Briefs .

Escucha mi programa de radio en la emisora KUT de Austin Two Guys on Your Head y sigue 2GoYH en Twitter y en Facebook. El programa está disponible en iTunes y Stitcher.

Feldman, G., y Albarracín, D. (2017). Teoría de la norma y el efecto de acción: El papel de las normas sociales en el arrepentimiento tras la acción y la inacción. Journal of Experimental Social Psychology, 69 , 111-120.

No tienes por qué tener miedo a los remordimientos, si sabes cómo afrontarlos.

Es normal arrepentirse de cosas grandes y pequeñas, así que el arrepentimiento no es una emoción que deba asustarte. Aquí tienes algunos consejos para afrontarlo:

1. 1. Olvídate del pensamiento “no volveré a hacerlo”.

Cuando nos arrepentimos de algo, el sentimiento no suele referirse a un error que hemos cometido por primera vez. Más bien solemos arrepentirnos de haber caído en nuestros patrones habituales de autosabotaje. Puede que te arrepientas de haberte quedado viendo YouTube hasta medianoche porque al día siguiente acabas agotado en el trabajo. Ojalá te hubieras acostado a las 10 de la noche. O puede que te arrepientas de haberte dejado llevar por el hambre o el cansancio y que esa decisión te haya llevado a comerte dos tercios de una bolsa grande de patatas fritas.

Si ya ha caído en ciertas trampas docenas de veces, no es probable que vuelva a hacerlas. En lugar de jurar no volver a cometer el mismo error, reconoce que necesitas estrategias para mejorar gradualmente tus hábitos o limitar las consecuencias negativas cuando tengas fallos de autocontrol.

2. Reconozca lo que siente.

A la gente le encanta decir: “No me arrepiento de nada”, pero eso no es muy realista y probablemente no sea cierto. Como cualquier emoción “negativa”, el arrepentimiento es una experiencia común que estamos diseñados para poder afrontar psicológicamente.

Cuando reconoces tus emociones en lugar de negarlas, te ayuda a pensar en estrategias que podrías utilizar para minimizar el dolor de futuras experiencias de esa emoción. Además, identificar específicamente qué emoción está sintiend o-es decir, reconocer “me arrepiento” en lugar de pensar simplemente “me siento mal”- le ayudará a tolerar mejor las emociones que está experimentando.

Cuando te arrepientas de algo importante, como haber trabajado demasiado cuando tus hijos eran pequeños, haber mantenido una mala relación durante demasiado tiempo o haber empezado tarde a invertir para la jubilación, intenta tener en cuenta que el arrepentimiento es una emoción humana universal, independientemente de lo que algunas personas digan de sí mismas. Todos somos imperfectos. No hace falta sacar un resquicio de esperanza de cada situación. A veces, el arrepentimiento es sólo arrepentimiento.

3. 3. Cree en tu capacidad para crecer.

El arrepentimiento puede hacer que nos volvamos excesivamente indecisos o evasivos. Lamentar el fracaso de una relación puede llevarle a evitar las citas. O arrepentirse de una mala decisión financiera puede llevarle a poner la inversión en su cesta de “demasiado difícil” y evitarla por completo. El hecho de que hayas tomado algunas decisiones que no son las ideales no significa que estés condenado al fracaso permanente en un área concreta.

4. 4. Busca pequeños trucos de pensamiento que te ayuden con tus patrones.

Cambios en tu

¿Evitará este tipo de cambio de mentalidad que alguna vez te quedes despierto hasta tarde viendo la tele o trasteando con el ordenador? Probablemente no, pero podría cambiar tu comportamiento en algunos casos.

Es mucho más fácil encontrar trucos sencillos para mejorar tu comportamiento que erradicar por completo los hábitos problemáticos. The Happier Podcast es una gran fuente de ideas sobre cambios de pensamiento relacionados con los problemas cotidianos que experimentan muchas personas. Si tus arrepentimientos están relacionados con la forma en que priorizas, prueba estos consejos para centrarte en lo importante, no sólo en lo urgente.

5. Tómese el tiempo necesario para asimilar sus sentimientos.

Para afrontar el arrepentimiento con eficacia, es necesario un sutil acto de equilibrio. Rumiar no es útil, pero tampoco lo es intentar dejar de lado los sentimientos.

Inténtalo: Piensa en un pequeño arrepentimiento. Por ejemplo, no comprobó que tenía la tarjeta de Costco antes de salir de casa y llegó hasta la tienda sin ella. Ese tipo de remordimiento es algo que debe tomarse unos minutos para asimilar. Si te sientes frustrado contigo mismo y autocrítico, esos sentimientos se disiparán por sí solos con bastante rapidez.

Si te arrepientes de algo más importante (por ejemplo, de haber pintado la casa de un color que en realidad no te gusta sólo porque estaba de moda), puede que tardes unas semanas o meses en disipar esos sentimientos. Fluirán y refluirán, y es probable que aparezcan y te molesten periódicamente.

En ambos casos, cuanto más dejes que tus emociones se resuelvan por sí solas, mejor. Si los sentimientos de arrepentimiento aparecen y te molestan de forma intermitente, puedes sobrellevarlos. Un punto que trato en mi libro, The Healthy Mind Toolkit , es que las emociones humanas son un sistema de señalización. Un semáforo no es útil si está permanentemente encendido en rojo o en verde. La luz sólo es una señal útil si cambia para darle información. Las emociones también son así: Están diseñadas para encenderse y luego apagarse. Cuando las emociones se vuelven pegajosas, suele ser porque las estamos alimentando de alguna manera, a través de la rumiación, la autocrítica dura o la evitación. Dejar que las emociones se resuelvan de forma natural suele ser más eficiente y eficaz que intentar hacer algo para “hacerlas desaparecer”, lo cual puede resultar contraproducente.

Las normas sociales afectan a tu arrepentimiento.

Publicado el 30 de diciembre de 2016

Las personas tienden a arrepentirse más de las acciones que han tomado para obtener malos resultados que de las acciones que no han tomado. Si tienes dinero invertido en una empresa, y cambias esa inversión a otra empresa y pierdes dinero, entonces te sientes mal por tu elección. Pero supongamos que tiene dinero invertido en una empresa y se plantea cambiar su inversión a otra empresa y decide no hacerlo. Si pierde dinero porque decidió mantener su inversión inicial, se sentirá menos mal por la pérdida que si hubiera cambiado a una mala inversión.

Sin embargo, como ocurre con casi todos los aspectos de la psicología, la tendencia a arrepentirse de acciones que conducen a un mal resultado

Arrepentimiento y amor propio

  1. Me arrepiento de haberle dado a responder a todo en ese correo electrónico. Me arrepiento de haber bebido demasiado aquella noche, ya sabes a qué me refiero. Me arrepiento de haber comprado ese paquete de vacaciones estúpido y excesivamente caro. Me arrepiento de mi carrera universitaria. Me arrepiento de haberme hecho ese tatuaje, es broma. Me detuve justo a tiempo. ¿Te suena alguno?
  2. Ah, el arrepentimiento; es una bestia molesta. Curiosamente, hay algo de ciencia detrás de ello. Preguntamos a la gente en nuestra encuesta semanal de Twitter: “¿Hay algo que no hiciste en tu vida que lamentas mucho haberte perdido?”. El 74% de la gente respondió que sí, que se arrepentía de algo que no había hecho. Tres cuartas partes de nosotros sentimos el dolor del arrepentimiento y sé que es brutal, pero ¿qué hay de la ciencia? Recurrí a la investigación para averiguar qué podemos hacer para que el arrepentimiento sea menos doloroso.
  3. Thomas Gilovich es el principal investigador sobre el arrepentimiento e hizo un estudio titulado “La experiencia del arrepentimiento: Qué, Cuándo, Por Qué”. La mala noticia es que, aunque la mayoría de nosotros experimentamos arrepentimiento, éste no desaparece con el tiempo.
  4. Preguntó a los participantes en su estudio: “Cuando recuerdas tus experiencias en la vida, ¿de qué te arrepientes más, de las cosas que hiciste pero desearías no haber hecho o de las cosas que no hiciste pero desearías haber hecho?”.
  5. El 54% se arrepentía de la inacción, mientras que sólo el 12% lamentaba más sus acciones. El 34% restante dijo lamentar más las decisiones que no encajaban en ninguna de las dos categorías.

Esto contribuye a lo que se denomina “efecto Zeigarnik”: Los fracasos lamentables tienden a ser más memorables y duraderos que las acciones lamentables. Cuando nos arrepentimos de algo que no hicimos, tenemos ambiciones no realizadas, intenciones no cumplidas y objetivos incompletos. En otras palabras, tenemos deseos que no llegamos a cumplir.

¿Qué puedes hacer para evitar el arrepentimiento? Pasar a la acción. Éstas son las tres áreas principales en las que el arrepentimiento tiende a aparecer más tarde en la vida:

Reparación del comportamiento

Como seres sociales, algunos de los arrepentimientos más dolorosos tienen que ver con otras personas:

¿Necesitas disculparte con alguien?

¿Necesitas poner fin a una situación?

¿Tienes algo que contarle a alguien?

Me arrepiento de haberle dado a responder a todo en ese correo electrónico. Me arrepiento de haber bebido demasiado aquella noche, ya sabes a qué me refiero. Me arrepiento de haber comprado ese paquete de vacaciones estúpido y excesivamente caro. Me arrepiento de mi carrera universitaria. Me arrepiento de haberme hecho ese tatuaje, es broma. Me detuve justo a tiempo. ¿Te suena alguno?

Vive una vida experimental

  • Una de las cosas de las que más se arrepienten muchas personas es de no haber intentado hacer cosas porque tenían miedo o porque algún otro obstáculo se lo impedía.
  • ¿Siempre has querido aprender a hacer___?
  • ¿Siempre has querido probar___?

¿Siempre has querido saber más sobre___?

Ah, el arrepentimiento; es una bestia molesta. Curiosamente, hay algo de ciencia detrás de ello. Preguntamos a la gente en nuestra encuesta semanal de Twitter: “¿Hay algo que no hiciste en tu vida que lamentas mucho haberte perdido?”. El 74% de la gente respondió que sí, que se arrepentía de algo que no había hecho. Tres cuartas partes de nosotros sentimos el dolor del arrepentimiento y sé que es brutal, pero ¿qué hay de la ciencia? Recurrí a la investigación para averiguar qué podemos hacer para que el arrepentimiento sea menos doloroso.

Trabajo de reparación psicológica

  • Gilovich dice que necesitamos un trabajo de reparación psicológica cuando procesamos emociones y experiencias pasadas que nos agobian.
  • ¿Necesitas encontrar un resquicio de esperanza?
  • ¿Aprender de una experiencia?

¿Encontrar algo positivo en algo negativo?

Thomas Gilovich es el principal investigador sobre el arrepentimiento e hizo un estudio titulado “La experiencia del arrepentimiento: Qué, Cuándo, Por Qué”. La mala noticia es que, aunque la mayoría de nosotros experimentamos arrepentimiento, éste no desaparece con el tiempo.

Da un paseo, coge un diario, pide a un amigo que venga a casa y procesa. No dejes que te agobien emocionalmente.

  • ¿Qué pasa con todos tus remordimientos actuales?
  • Acabas de comprometerte a vivir una vida sin remordimientos, pero ¿cómo puedes afrontar el dolor de los remordimientos que ya tienes? La ciencia demuestra que una de las mejores soluciones es decir: “A la mierda, lo hice lo mejor que pude y no es culpa mía”, y seguir adelante.
  • Un estudio alemán colocó a un grupo de personas deprimidas, propensas a arrepentirse, y a un grupo de personas mayores positivas, libres de arrepentimientos, en escenarios en los que inevitablemente cometían errores que podían provocar arrepentimiento. Mientras que el grupo propenso al arrepentimiento se tomaba sus errores como algo personal, los ancianos felices mantuvieron su bienestar emocional durante todo el experimento centrándose en seguir adelante para

Tómate tiempo para reflexionar sobre las decisiones de las que te arrepientes y date cuenta de que sí, puede que hayas hecho cosas horribles que te hacen querer volver atrás en el tiempo, pero esas acciones no te definen y el hecho de que te arrepientas de ellas demuestra que eres mejor que tus errores. Es este tipo de actitud compasiva la que permitió a los ancianos felices vivir sin remordimientos; aceptaron sus errores y se centraron en tomar mejores decisiones para seguir adelante.

Hoy es tu día para empezar a vivir sin remordimientos. Me encantaría conocer tus experiencias, así que cuéntamelas en @vvanedwards.

Preguntó a los participantes en su estudio: “Cuando recuerdas tus experiencias en la vida, ¿de qué te arrepientes más, de las cosas que hiciste pero desearías no haber hecho o de las cosas que no hiciste pero desearías haber hecho?”.

Resumen

El presente estudio investiga si y cómo los individuos son capaces de aprender de una situación de escalada a otra, con la hipótesis de que el arrepentimiento posterior a la escalada reducirá la escalada posterior. En el Experimento 1, los individuos participaron en una tarea de escalada después de escalar sus compromisos en una primera situación de escalada. En el Experimento 2, se manipuló el arrepentimiento de los participantes pidiéndoles que imaginaran una situación de escalada. Los experimentos amplían nuestra comprensión teórica y práctica de cómo prevenir la escalada del compromiso al demostrar que el arrepentimiento específico de la escalad a-ya sea experimentado por una escalada anterior o provocado al imaginar un escenario de escalada – redujo la escalada posterior en un contexto diferente. El debate se centra en el impacto teórico y práctico del arrepentimiento y las emociones en general en la escalada del compromiso.

El 54% se arrepentía de la inacción, mientras que sólo el 12% lamentaba más sus acciones. El 34% restante dijo lamentar más las decisiones que no encajaban en ninguna de las dos categorías.

Palabras clave

Las ideas de este artículo surgieron en parte de mi tesis doctoral y se han beneficiado de los comentarios, la crítica, la paciencia y el aliento de los presidentes de mi comité, Adam Galinsky y Keith Murnighan, y de los miembros de mi comité, Dawn Iacobucci y Victoria Husted Medvec. También agradezco las aportaciones y comentarios de Ena Inesi, Madan Pillutla, Roderick Swaab, Stefan Thau, Jennifer Whitson y Chen-Bo Zhong. Por último, agradezco al Dispute Resolution Research Center (DRRC) su apoyo financiero a esta investigación.

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  • La inercia de inacción es el fenómeno que consiste en no actuar ante una oportunidad atractiva después de haber pasado por alto una oportunidad aún más atractiva. Hasta ahora, todos los trabajos publicados han asumido un papel causal de la emoción arrepentimiento en este efecto. En una serie de 5 experimentos, no encontramos ningún apoyo a esta explicación del arrepentimiento. En estos experimentos, los factores que influían en el arrepentimiento no influían en la inercia de inacción, y los factores que influían en la inercia de inacción no influían en el arrepentimiento. Además, en dos experimentos encontramos pruebas de que perder la oportunidad inicial conduce a una devaluación de la oferta posterior.
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Puede parecer una decisión totalmente personal (y en última instancia lo es), pero la ciencia reciente puede ofrecer algunas orientaciones. Si eres como la mayoría de la gente, según demuestra una nueva investigación, te vas a arrepentir mucho más de no haber seguido tus sueños que de no haber hecho lo que “deberías”.

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Para ello, reclutaron a cientos de participantes para que compartieran sus arrepentimientos. A continuación, dividieron las respuestas en dos categorías: las relacionadas con el “yo ideal”, es decir, lo que uno soñaba ser o en lo que sentía un impulso interior por convertirse, y las relacionadas con el “yo debido”, es decir, las que tenían que ver con no cumplir las expectativas o los ideales de los demás. ¿Qué tipo de arrepentimiento era más frecuente?

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  • La inercia de inacción es el fenómeno que consiste en no actuar ante una oportunidad atractiva después de haber pasado por alto una oportunidad aún más atractiva. Hasta ahora, todos los trabajos publicados han asumido un papel causal de la emoción arrepentimiento en este efecto. En una serie de 5 experimentos, no encontramos ningún apoyo a esta explicación del arrepentimiento. En estos experimentos, los factores que influían en el arrepentimiento no influían en la inercia de inacción, y los factores que influían en la inercia de inacción no influían en el arrepentimiento. Además, en dos experimentos encontramos pruebas de que perder la oportunidad inicial conduce a una devaluación de la oferta posterior.
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Ah, el arrepentimiento; es una bestia molesta. Curiosamente, hay algo de ciencia detrás de ello. Preguntamos a la gente en nuestra encuesta semanal de Twitter: “¿Hay algo que no hiciste en tu vida que lamentas mucho haberte perdido?”. El 74% de la gente dijo que sí, que se arrepentía de algo que no había hecho. Tres cuartas partes de nosotros sentimos el dolor del arrepentimiento y sé que es brutal, pero ¿qué hay de la ciencia? Recurrí a la investigación para averiguar qué podemos hacer para que el arrepentimiento sea menos doloroso.

Thomas Gilovich es el principal investigador sobre el arrepentimiento e hizo un estudio titulado “La experiencia del arrepentimiento: Qué, Cuándo, Por Qué”. La mala noticia es que, aunque la mayoría de nosotros experimentamos arrepentimiento, éste no desaparece con el tiempo.

Preguntó a los participantes en el estudio: “Cuando recuerdas tus experiencias en la vida, ¿de qué te arrepientes más, de las cosas que hiciste pero que desearías no haber hecho o de las cosas que no hiciste pero que desearías haber hecho?”.

Tómate tu tiempo para reflexionar sobre las decisiones de las que te arrepientes y date cuenta de que sí, puede que hayas hecho cosas horribles que te hacen querer dar marcha atrás en el tiempo, pero esas acciones no te definen y el hecho de que te arrepientas de ellas demuestra que eres mejor que tus errores. Es este tipo de actitud compasiva la que permitió a los ancianos felices vivir sin remordimientos; aceptaron sus errores y se centraron en tomar mejores decisiones para seguir adelante.

Hoy es tu día para empezar a vivir sin remordimientos. Me encantaría conocer tus experiencias, así que cuéntamelas en @vvanedwards.

Arrepentimiento y amor propio

  1. Me arrepiento de haberle dado a responder a todo en ese correo electrónico. Me arrepiento de haber bebido demasiado aquella noche, ya sabes a qué me refiero. Me arrepiento de haber comprado ese paquete de vacaciones estúpido y excesivamente caro. Me arrepiento de mi carrera universitaria. Me arrepiento de haberme hecho ese tatuaje, es broma. Me detuve justo a tiempo. ¿Te suena alguno?
  2. Ah, el arrepentimiento; es una bestia molesta. Curiosamente, hay algo de ciencia detrás de ello. Preguntamos a la gente en nuestra encuesta semanal de Twitter: “¿Hay algo que no hiciste en tu vida que lamentas mucho haberte perdido?”. El 74% de la gente respondió que sí, que se arrepentía de algo que no había hecho. Tres cuartas partes de nosotros sentimos el dolor del arrepentimiento y sé que es brutal, pero ¿qué hay de la ciencia? Recurrí a la investigación para averiguar qué podemos hacer para que el arrepentimiento sea menos doloroso.
  3. Thomas Gilovich es el principal investigador sobre el arrepentimiento e hizo un estudio titulado “La experiencia del arrepentimiento: Qué, Cuándo, Por Qué”. La mala noticia es que, aunque la mayoría de nosotros experimentamos arrepentimiento, éste no desaparece con el tiempo.
  4. Preguntó a los participantes en su estudio: “Cuando recuerdas tus experiencias en la vida, ¿de qué te arrepientes más, de las cosas que hiciste pero desearías no haber hecho o de las cosas que no hiciste pero desearías haber hecho?”.
  5. El 54% se arrepentía de la inacción, mientras que sólo el 12% lamentaba más sus acciones. El 34% restante dijo lamentar más las decisiones que no encajaban en ninguna de las dos categorías.

Esto contribuye a lo que se denomina “efecto Zeigarnik”: Los fracasos lamentables tienden a ser más memorables y duraderos que las acciones lamentables. Cuando nos arrepentimos de algo que no hicimos, tenemos ambiciones no realizadas, intenciones no cumplidas y objetivos incompletos. En otras palabras, tenemos deseos que no llegamos a cumplir.

¿Qué puedes hacer para evitar el arrepentimiento? Pasar a la acción. Éstas son las tres áreas principales en las que el arrepentimiento tiende a aparecer más tarde en la vida:

Reparación del comportamiento

Como seres sociales, algunos de los arrepentimientos más dolorosos tienen que ver con otras personas:

¿Necesitas disculparte con alguien?

¿Necesitas poner fin a una situación?

¿Tienes algo que contarle a alguien?

Me arrepiento de haberle dado a responder a todo en ese correo electrónico. Me arrepiento de haber bebido demasiado aquella noche, ya sabes a qué me refiero. Me arrepiento de haber comprado ese paquete de vacaciones estúpido y excesivamente caro. Me arrepiento de mi carrera universitaria. Me arrepiento de haberme hecho ese tatuaje, es broma. Me detuve justo a tiempo. ¿Te suena alguno?

Vive una vida experimental

  • Una de las cosas de las que más se arrepienten muchas personas es de no haber intentado hacer cosas porque tenían miedo o porque algún otro obstáculo se lo impedía.
  • ¿Siempre has querido aprender a hacer___?
  • ¿Siempre has querido probar___?

¿Siempre has querido saber más sobre___?

Ah, el arrepentimiento; es una bestia molesta. Curiosamente, hay algo de ciencia detrás de ello. Preguntamos a la gente en nuestra encuesta semanal de Twitter: “¿Hay algo que no hiciste en tu vida que lamentas mucho haberte perdido?”. El 74% de la gente respondió que sí, que se arrepentía de algo que no había hecho. Tres cuartas partes de nosotros sentimos el dolor del arrepentimiento y sé que es brutal, pero ¿qué hay de la ciencia? Recurrí a la investigación para averiguar qué podemos hacer para que el arrepentimiento sea menos doloroso.

Trabajo de reparación psicológica

  • Gilovich dice que necesitamos un trabajo de reparación psicológica cuando procesamos emociones y experiencias pasadas que nos agobian.
  • ¿Necesitas encontrar un resquicio de esperanza?
  • ¿Aprender de una experiencia?

¿Encontrar algo positivo en algo negativo?

Thomas Gilovich es el principal investigador sobre el arrepentimiento e hizo un estudio titulado “La experiencia del arrepentimiento: Qué, Cuándo, Por Qué”. La mala noticia es que, aunque la mayoría de nosotros experimentamos arrepentimiento, éste no desaparece con el tiempo.

Da un paseo, coge un diario, pide a un amigo que venga a casa y procesa. No dejes que te agobien emocionalmente.

  • ¿Qué pasa con todos tus remordimientos actuales?
  • Acabas de comprometerte a vivir una vida sin remordimientos, pero ¿cómo puedes afrontar el dolor de los remordimientos que ya tienes? La ciencia demuestra que una de las mejores soluciones es decir: “A la mierda, lo hice lo mejor que pude y no es culpa mía”, y seguir adelante.
  • Un estudio alemán colocó a un grupo de personas deprimidas, propensas a arrepentirse, y a un grupo de personas mayores positivas, libres de arrepentimientos, en escenarios en los que inevitablemente cometían errores que podían provocar arrepentimiento. Mientras que el grupo propenso al arrepentimiento se tomaba sus errores como algo personal, los ancianos felices mantuvieron su bienestar emocional durante todo el experimento centrándose en seguir adelante para

Tómate tiempo para reflexionar sobre las decisiones de las que te arrepientes y date cuenta de que sí, puede que hayas hecho cosas horribles que te hacen querer volver atrás en el tiempo, pero esas acciones no te definen y el hecho de que te arrepientas de ellas demuestra que eres mejor que tus errores. Es este tipo de actitud compasiva la que permitió a los ancianos felices vivir sin remordimientos; aceptaron sus errores y se centraron en tomar mejores decisiones para seguir adelante.

Hoy es tu día para empezar a vivir sin remordimientos. Me encantaría conocer tus experiencias, así que cuéntamelas en @vvanedwards.

Preguntó a los participantes en su estudio: “Cuando recuerdas tus experiencias en la vida, ¿de qué te arrepientes más, de las cosas que hiciste pero desearías no haber hecho o de las cosas que no hiciste pero desearías haber hecho?”.

Resumen

El presente estudio investiga si y cómo los individuos son capaces de aprender de una situación de escalada a otra, con la hipótesis de que el arrepentimiento posterior a la escalada reducirá la escalada posterior. En el Experimento 1, los individuos participaron en una tarea de escalada después de escalar sus compromisos en una primera situación de escalada. En el Experimento 2, se manipuló el arrepentimiento de los participantes pidiéndoles que imaginaran una situación de escalada. Los experimentos amplían nuestra comprensión teórica y práctica de cómo prevenir la escalada del compromiso al demostrar que el arrepentimiento específico de la escalad a-ya sea experimentado por una escalada anterior o provocado al imaginar un escenario de escalada – redujo la escalada posterior en un contexto diferente. El debate se centra en el impacto teórico y práctico del arrepentimiento y las emociones en general en la escalada del compromiso.

El 54% se arrepentía de la inacción, mientras que sólo el 12% lamentaba más sus acciones. El 34% restante dijo lamentar más las decisiones que no encajaban en ninguna de las dos categorías.

Palabras clave

Las ideas de este artículo surgieron en parte de mi tesis doctoral y se han beneficiado de los comentarios, la crítica, la paciencia y el aliento de los presidentes de mi comité, Adam Galinsky y Keith Murnighan, y de los miembros de mi comité, Dawn Iacobucci y Victoria Husted Medvec. También agradezco las aportaciones y comentarios de Ena Inesi, Madan Pillutla, Roderick Swaab, Stefan Thau, Jennifer Whitson y Chen-Bo Zhong. Por último, agradezco al Dispute Resolution Research Center (DRRC) su apoyo financiero a esta investigación.

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