Categories
es

Cómo recordarlo todo sin esforzarse

¿Te sientes abrumado por la cantidad de conocimientos que se espera que recuerdes cada día? La era digital puede dejarnos con la sensación de estar en un estado constante de sobrecarga de información. Tenemos tantas cosas que compiten por nuestra atención que puede resultar difícil mantener la concentración. La memoria es una de las primeras víctimas del bombardeo de comunicaciones. Por suerte, hay algunas estrategias que puedes adoptar para mejorar tu memoria sin tener que convertirte en un superordenador.

Hackea el sistema de almacenamiento de tu cerebro comprendiendo los fundamentos de la memoria

Nuestro cerebro tiene una capacidad increíble para almacenar datos. Si definimos los límites de nuestras mentes en términos tecnológicos, podemos almacenar unos 2,5 millones de gigabytes de información en nuestras cabezas. [1] Si esto es cierto, ¿por qué tantos de nosotros olvidamos sistemáticamente por qué entramos en una habitación o qué desayunamos? Podemos almacenar montones de información, pero si queremos mejorar nuestra memoria tenemos que aprovechar al máximo el sistema de archivo de nuestro cerebro.

Memoria a corto plazo

Si alguna vez has tenido que recordar cosas que tienes que coger de la tienda sin escribirlas, es probable que hayas olvidado algunas cosas de tu lista mental. Esto se debe a que el cerebro ha enviado la lista de la compra a la memoria a corto plazo. La memoria a corto plazo puede retener entre siete y nueve artículos durante unos treinta segundos. [2]

Memoria a largo plazo

El cerebro puede retener algunos recuerdos durante mucho tiempo. No todos los recuerdos a largo plazo son iguales: algunos duran varias horas o días, y otros te acompañan toda la vida. La claridad del recuerdo depende de tu nivel de alerta en el momento en que tu cerebro estaba codificando el suceso. [3]

Memoria de trabajo

Si tu cerebro almacenara todo lo que has visto u oído con la misma importancia, tendría mucha información atascando su sistema de archivo. La memoria que utilizas para procesar y reflexionar sobre tu mundo es tu memoria de trabajo. [4] Tu cerebro es como un disco duro gigante, y tu memoria de trabajo está formada por los archivos abiertos en tu escritorio. Al igual que los archivos del ordenador, los elementos de la memoria a largo plazo pueden cambiar cuando accedemos a ellos a través de la memoria de trabajo.

4 técnicas útiles para mejorar la memoria

Como personas ocupadas y productivas, trabajamos constantemente para mejorar nuestra capacidad de recordar y conseguir que las cosas pasen a nuestra memoria a largo plazo para que podamos recuperarlas fácilmente. He aquí algunas formas excelentes de ayudar a su cerebro a codificar la información.

Deja de trasnochar y confía en la repetición espaciada

Cuando tenemos que memorizar grandes cantidades de información antes de un examen o una presentación, puede resultar tentador repasarla toda en una sesión. Esta técnica es ineficaz por dos razones. Si quieres recordar más, tienes que darle tiempo a tu cerebro para que lo procese, y como tu cerebro no asigna la misma importancia a todos los datos, no serás eficaz tratando toda la información de la misma manera.

Si espacias los intervalos de estudio a lo largo de varios días o semanas, podrás memorizar más información con menos repeticiones. [5]

Puedes utilizar tarjetas para aprovechar las ventajas de la repetición espaciada. Examínate a ti mismo y separa las tarjetas en montones según lo bien que conozcas el material. Si conoces bien la información, tendrás que repasar esa tarjeta con menos frecuencia. Tendrás que repasar más a menudo las tarjetas con conceptos difíciles. Al final, dedicarás más tiempo a repasar las tarjetas difíciles y menos a las que ya conoces. [6]

Comprende que puedes memorizar información diferente en modo concentración y en modo difusión

Cuando memorizamos información en modo concentración (a veces conocido como modo enfoque), preparamos el terreno para ampliar nuestros conocimientos. [7] En el modo de concentración, construyes un marco de memoria trabajando activamente para dar sentido a los conceptos.

No puedes permanecer en ese estado de concentración intensa para siempre, pero eso no significa que tengas que dejar de aprender. En el modo difuso, el cerebro sigue asimilando la información de manera casual. Si estás intentando encontrar una solución novedosa a una pregunta de investigación, empezarás tu trabajo en modo concentración, pero es probable que llegues a la respuesta en modo difuso.

Por ejemplo, cuando empieces a estudiar un idioma extranjero, tendrás que dedicar tiempo a aprender las estructuras gramaticales y el vocabulario en modo concentración. Puedes repetir frases en voz alta o reescribir oraciones y construcciones hasta que hayas desarrollado un marco para tu comprensión.

Si estás inmerso en el idioma, seguirás asimilando información y estableciendo conexiones en modo difuso. Con el tiempo, no sólo serás capaz de entender y responder a la gente utilizando frases que hayas memorizado, sino que aprenderás a encadenar frases nuevas.

Utilice la técnica de fragmentación para dar sentido a los conceptos

Esta técnica te permite memorizar muchos elementos asignándolos a grupos significativos. [8] Puedes establecer trozos de información creando dispositivos mnemotécnicos como acrónimos o frases.

Es mucho más fácil recordar los periodos de la historia griega (Neolítico, Edad de Bronce, Edad Oscura, Arcaico, Clásico y Helenístico) recordando una frase sencilla como “Nunca te animes a venir a casa”. En este caso, la primera letra de cada palabra corresponde a la primera letra de un periodo de tiempo. A los escolares se les suele enseñar el acrónimo “ROY G. BIV” para ayudarles a recordar los colores del arco iris.

Este truco cerebral funciona porque se puede asignar significado a cosas para las que quizá no se tenga una memoria sensorial o una conexión emocional fuertes. Al asociar términos al marco preexistente de su propio lenguaje, le resultará mucho más fácil recordar estos elementos más adelante.

Acceda a la mente digital para mejorar su capacidad de memoria

La Era Digital nos ha inundado de información, pero también nos ha ofrecido herramientas para hacer frente a esta afluencia de datos. Las aplicaciones que te permiten tomar notas, como Evernote, pueden ayudarte a conectar ideas y mejorar el recuerdo.

Quizá pienses: “Para eso podría usar una nota adhesiva o una agenda a la antigua”. Claro que podrías, pero en Evernote puedes añadir etiquetas a tus notas para ayudarte a localizar lo que quieres recordar. [9] Cuando añades varias etiquetas a tu nota, estableces conexiones y aumentas la probabilidad de que puedas recuperar la información que buscas. ¡Se acabaron las notas adhesivas extraviadas!

Evernote es sólo un ejemplo dentro del mar de aplicaciones de productividad que pueden mejorar tu memoria. Las aplicaciones de fichas te permiten trasladar el concepto de repetición espaciada a la esfera digital. Dropbox y los servidores en la nube permiten capturar información en un lugar y acceder a ella más tarde en otra ubicación. Cada vez que recuperamos la información, aumentamos la probabilidad de que pase a formar parte de nuestra memoria a largo plazo.

No hace falta tener memoria fotográfica

Estaría bien poder mirar algo una vez y recordarlo, pero sólo un pequeño porcentaje de nosotros tiene cerebros que funcionen así. [10] Pero no hay por qué desesperarse. Utilizando técnicas y herramientas de memorización, puedes liberar tu propio potencial y aprovechar el poder de tu cerebro.

Memorizar de memoria, es decir, recordar repitiendo tantas veces como sea posible, está descartado.

Memorizar datos por la fuerza bruta no te hará obtener el resultado más importante del estudio, que es la comprensión.

Y, para ser sincero, será muy aburrido.

Estudiar debe ser divertido: explorar y descubrir cosas nuevas. Memorizar de memoria no tiene nada de eso, simplemente allana un camino de recuerdo instantáneo sin ningún contexto para la información: ¡los cómos y los porqués son importantes!

Entonces, ¿cómo evitar que esos datos caigan en un agujero negro una vez que entramos en la sala de exámenes? Wei Li, de iPrice, ha ideado seis poderosas maneras de ayudarte a estudiar mejor:

1. 1. Repetición espaciada

Repasa el material una y otra vez en intervalos de tiempo cada vez mayores;

Según el psicólogo del siglo XIX Hermann Ebbinghaus, el recuerdo instantáneo retiene el 100% de la información. Pero una hora más tarde, sólo se puede recordar un 44% de lo que se ha leído.

Para evitarlo, utiliza la repetición espaciada. Repasa tus materiales de forma intermitente para ralentizar el deterioro de tu memoria a medida que pasa el tiempo.

Esto significa tomar apuntes nada más terminar la clase, anotar cualquier duda que tengas y preguntar al profesor lo antes posible. Justo antes de los exámenes, haz fichas y repásalas cada pocos días, ¡en lugar de las últimas 24 horas!

2. Repetición activa

Para asimilar realmente los datos que lees, enséñaselos a otra persona.

Al enseñar, te ves obligado a resumir, condensar, investigar y sacar conclusiones, lo que fomenta una comprensión personal más profunda. Esto es ideal para los estudios universitarios, que se centran en el análisis, en comparación con los preuniversitarios, que suelen basarse más en los hechos.

Utiliza la Técnica Feynman, es decir, explica conceptos en los términos más sencillos posibles a cualquiera que quiera escucharte, un compañero de clase, de habitación o a latas de cerveza vacías.

3. 3. Toma de notas dirigida

Ve a por todas: pregúntate qué es lo que no entiendes de un determinado tema. Ve a la raíz del problema y busca la manera de resolverlo.

En primer lugar, detecta las áreas problemáticas. Segundo, diseña una pregunta que aborde esa área. Tercero, responde a la pregunta. Utiliza todos tus apuntes de clase, los libros de la biblioteca e incluso Google Search. No sigas adelante hasta que estés seguro de tu respuesta y ten por seguro que entenderás mejor los conceptos siguiendo este camino.

No sigas adelante hasta que estés seguro de tu respuesta y ten por seguro que entenderás mejor los conceptos siguiendo este camino.

4. Lectura en papel

El 94% de los universitarios encuestados afirma que prefiere estudiar en papel porque le resulta más fácil concentrarse y tiene libertad para subrayar, hacer anotaciones y escribir en los márgenes. Y, a diferencia de las pantallas de ordenador, leer en papel también ayuda a la memoria espacial: puedes recordar una determinada información por el lugar donde estaba colocada en un libro.

Además, el papel elimina uno de los factores que más desconcentran a los alumnos: las distracciones. Sin Internet, no habrá un número infinito de sitios web tentando a nuestros ojos lejos del tiempo de estudio tan necesario y rompiendo nuestra concentración, que es crucial para retener la memoria.

5. Dormir y hacer ejercicio

Nuestro cerebro absorbe mejor la información justo antes de dormir o justo después de hacer ejercicio.

Las investigaciones han demostrado que quienes estudian antes de dormir o de echarse la siesta recuerdan más o tienen una mayor actividad en el hipocampo, la parte del cerebro que forma nuevos recuerdos.

Se ha descubierto que el ejercicio estimula la producción de una proteína llamada BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro), que prepara el cerebro para un aprendizaje y un pensamiento creativo óptimos. Es más probable que establezcas conexiones creativas entre ideas y, por tanto, que las retengas mejor.

Así pues, planifica tus horas de sueño y haz ejercicio en consecuencia para maximizar tus sesiones de estudio.

6. Utiliza el reloj de tomate italiano

Si tienes que estudiar, hazlo con inteligencia. Dedica 25-30 minutos al estudio intenso y descansa cinco minutos después.

Siguiendo el modelo de la Técnica Pomodoro, que utiliza el Reloj Italiano del Tomate, este método minimizará las distracciones y aumentará la productividad.

Al fin y al cabo, nuestra capacidad para retener información disminuye después de 30 minutos. Así que tómate un merecido descanso después de media hora con algún tentempié saludable o ligeros estiramientos, que harán mucho más por tu memoria que forzar a tu cerebro a estudiar más.

Puede que la universidad sea dura y venga acompañada de una lista interminable de materiales de lectura. Pero si conoces cómo funciona el cerebro y adoptas algunos de los métodos propuestos anteriormente, podrás hacer que ese tiempo de estudio sea más fructífero. Mucha suerte.

Historias relacionadas:

La memoria humana es notoriamente poco fiable: incluso cuando crees que has acertado con los detalles, puede fallarte cuando más la necesitas.

Dependemos tanto de la memoria a corto plazo como de la memoria a largo plazo para casi todo, pero nuestra memoria no es tan consistente como nos gustaría creer. Es muy limitada y empeora con el tiempo.

El olvido humano sigue un patrón. Olvidamos gran parte de lo que leemos, vemos, pensamos y encontramos directamente en el mundo.

Las investigaciones demuestran que en sólo una hora, si no se hace nada con la nueva información que se aprende o con la que nos encontramos, olvidaremos alrededor del 50% de ese nuevo conocimiento. Al cabo de 24 horas, esta cantidad aumenta al 70%, y si pasa una semana sin que se utilice esa información, podría perderse hasta el 90%.

Pero a veces el cerebro olvida a propósito. Nuestro cerebro está acostumbrado a clasificar lo importante e ignorar el resto. Puede sonar contradictorio, pero olvidar es importante para el funcionamiento activo del cerebro y la memoria.

La mayoría de los olvidos son pa

Los recuerdos pueden cambiar espontáneamente con el tiempo. Probablemente esté familiarizado con el fenómeno de aprender algo y olvidarlo unas horas después de haberle dedicado tiempo.

“Sin olvido, no tendríamos memoria en absoluto”, afirma Oliver Hardt, que estudia la memoria y el olvido en la Universidad McGill de Montreal.

“El olvido sirve de filtro. “Filtra las cosas que el cerebro considera sin importancia”.

La buena noticia es que se puede cambiar la forma de la curva. Puedes interceptar la curva del olvido para retener más de lo que aprendes.

El truco para hacerlo (sobre todo cuando estás adquiriendo una nueva habilidad o conocimiento) reside en convencer a tu cerebro de que la información importa.

En un informe de la Universidad de Waterloo que analiza cómo olvidamos, los autores sostienen que cuando recuerdas deliberadamente algo que has aprendido o visto no hace mucho, envías una gran señal a tu cerebro para que retenga esa información.

Explican: “Cuando se repite lo mismo, el cerebro dice: ‘Oh, ahí está otra vez, mejor lo guardo’. Cuando te expones a la misma información repetidamente, cada vez tardas menos en ‘activar’ la información en tu memoria a largo plazo y te resulta más fácil recuperarla cuando la necesitas.”

Repasar lo que quieres retener un par de veces debería darte un buen comienzo para superar la curva del olvido.

Cuando repasas rápidamente el material varias veces, los fragmentos de información que retienes se refuerzan, en lugar de desvanecerse rápidamente.

Aprovechar el efecto espaciador

Un método que puede mejorar significativamente la retención de la información es la repetición espaciada: repetir la ingesta de lo que se intenta retener a lo largo de un periodo de tiempo.

Por ejemplo, si lees un libro y te gusta, en lugar de guardarlo, vuelve a leerlo al mes, a los tres meses, a los seis meses y al año.

La repetición espaciada aprovecha el efecto espaciador, un fenómeno de la memoria que describe cómo nuestro cerebro aprende mejor cuando separamos la información.

“La información espaciada en el tiempo se recuerda mejor que la misma cantidad de información amontonada”, escriben los investigadores que realizaron un estudio sobre la neurogénesis y el efecto espaciador.

Aprender algo nuevo expulsa la información antigua si no se deja tiempo suficiente para que la nueva conexión neuronal se solidifique.

Herman Ebbinghaus dijo una vez: “Con cualquier número considerable de repeticiones, una distribución adecuada de las mismas a lo largo de un espacio de tiempo es decididamente más ventajosa que la masificación de las mismas en un solo momento.”

Dedicar tiempo cada día a recordar información disminuirá en gran medida los efectos de la curva del olvido. Es un esfuerzo consciente que le recuerda a tu cerebro que quieres grabar esos conocimientos en tu memoria a largo plazo.

Utiliza la regla del 50/50

Otro método para superar la curva del olvido es la regla del 50%. Dedica el 50% de tu tiempo a aprender algo nuevo y el resto a compartir o explicar lo que has aprendido.

Nuestros cerebros están más ocupados que nunca. Estamos constantemente expuestos a hechos, pseudohechos, notificaciones y rumores, todos ellos presentados como información.

La sobrecarga de información significa que procesamos más datos que nunca.

Y el cerebro se dedica constantemente a clasificar lo que debe retenerse y lo que debe olvidarse. Si quiere mejorar su tasa de retención, tome el control del proceso y refuerce la nueva información deliberadamente.

Este artículo apareció originalmente en Medium.

Tanto si te han trasladado a un nuevo departamento como si tienes que lidiar con un jefe difícil, los retos en el lugar de trabajo son inevitables. Y los mayores retos son aquellos sobre los que tienes poco control.

Sin embargo, lo único que siempre puedes controlar es cómo respondes a esos retos. La forma en que piensas sobre tus circunstancias afecta a tu fortaleza mental.

Si te dices a ti mismo que no puedes afrontar una dificultad o que no deberías tener que lidiar con una situación estresante más, te costará rendir bien. Sin embargo, si tomas las riendas de tu monólogo interior y te hablas a ti mismo de una forma sana, descubrirás que eres mucho más resistente ante cualquier dificultad a la que te enfrentes.

Aquí tienes 10 cosas útiles que puedes decirte a ti mismo cuando parece que todo va mal:

1. “He sobrevivido a retos más difíciles”

No importa lo difícil que sea tu desafío laboral, es probable que hayas soportado algo más difícil en el pasado. Tanto si has perdido a un ser querido como si has superado un problema de aprendizaje de niño, no trivialices tu capacidad para recuperarte.

Recordar tus éxitos pasados puede recordarte lo fuerte que eres mentalmente. Tener confianza en tu capacidad para superar los momentos difíciles puede ayudarte a afrontar los retos de frente.

2. “Puedo con esto”

El estrés es inevitable cuando se trata de tiempos difíciles. Así que saber que puedes sobrevivir sintiéndote incómodo es clave para superar cualquier cosa.

10 cosas que un cerebro trabajador necesita para construir una carrera sana y exitosa

Un tercio de la generación del milenio planea dejar su trabajo después de la pandemia: he aquí por qué y qué pueden hacer los empleadores

Un estado de ánimo neoyorquino: qué significa para los empresarios la legalización de la hierba en el lugar de trabajo

Aunque los sentimientos de decepción, tristeza, ira y ansiedad no son agradables, estas emociones son tolerables. Recuérdate a ti mismo que tienes la capacidad de hacer frente al malestar, y serás capaz de manejar cualquier situación difícil que se te presente.

3. “Los momentos difíciles no duran para siempre”

Es fácil sentir que las malas rachas van a durar para siempre. Pero antes de convencerte de que tu carrera está acabada o de que nunca tendrás éxito, recuérdate a ti mismo que los retos laborales no duran para siempre.

Pocos problemas tienen solución. Pero incluso si no puedes mejorar las cosas, no vas a sentirte mal para siempre. Recordarte a ti mismo que hay luz al final del túnel puede ayudarte a seguir adelante un poco más.

4. “Tengo cierto control sobre esto”

No malgastes tu energía intentando controlar a otras personas o circunstancias que no puedes cambiar. Te quemarás concentrándote en las cosas equivocadas.

En lugar de eso, céntrate en las cosas que puedes controlar. Ten en cuenta que a veces lo único que puedes controlar es tu propia reacción. Así que pon tu energía en gestionar tu esfuerzo y tu actitud, y verás cómo progresas.

5. “Algunas cosas van bien”

Cuando los tiempos son difíciles, te sentirás mal. Y cuando te sientas así, empezarás a pensar que todo es malo. Dejarás de lado todo lo bueno porque sólo te centrarás en lo malo.

Dedica tiempo a buscar a propósito cosas positivas en el trabajo, por pequeñas que sean. Ya sea que esto signifique recordarte a ti mismo a los compañeros de trabajo que te gustan o pensar en las partes de tu trabajo que disfrutas, estos recordatorios pueden contrarrestar los pensamientos negativos que pueden surgir naturalmente cuando estás luchando.

6. “No pasa nada por pedir ayuda”

Pedir ayuda es difícil. Sin embargo, una mano amiga puede ser justo lo que necesitas para superar una dificultad.

No te avergüences de pedir consejo a tus compañeros de trabajo o de pedir un poco de apoyo a tus amigos y familiares. Cuenta a tus confidentes de confianza por lo que estás pasando. Es posible que puedan darte el consejo específico que te faltaba.

7. “Algo bueno puede salir de esto”

Por muy mala que sea una situación, siempre existe la posibilidad de que salga algo bueno de ella.

Recuérdate a ti mismo que incluso en el peor de los casos, al menos podrías aprender una lección de vida. Siempre puedes salir adelante de una mala situación y encontrar algo mejor para ti.

8. “Dentro de cinco años esto no importará tanto”

Lo cierto es que la mayoría de los problemas que te preocupan hoy ni siquiera importarán dentro de cinco años.

Recuérdate a ti mismo que cualquier cosa que vaya mal ahora es sólo una pequeña fracción de tu vida real. Incluso si estás lidiando con un revés importante, es probable que sucedan muchas cosas buenas en los próximos años, y el problema con el que estás luchando ahora podría ni siquiera ser un problema.

9. “Puedo aceptar lo que está fuera de mi control”

No puedes cambiar el pasado, el comportamiento de otra persona o los problemas de un compañero de trabajo. Intentarlo sólo desperdicia tus recursos y te resta la fuerza mental que necesitas para dar lo mejor de ti.

Recuerda que puedes aceptar las cosas como son. Esto no significa que tengas que estar de acuerdo con todo el mundo, pero sí significa que puedes elegir no involucrarte en ilusiones o actividades improductivas.

10. “Puedo elegir cuidar de mí mismo”

Lo más importante que debes recordar cuando todo lo demás va mal es cuidar de ti mismo. Descansa mucho, come sano, haz ejercicio y dedica algo de tiempo a actividades de ocio.

Cuidarse es fundamental para mantenerse lo más fuerte posible. Y es probable que necesites toda la fuerza mental que puedas reunir para superar los momentos difíciles.

Desarrolle sus músculos mentales

La forma en que piensas afecta en gran medida a tu fortaleza mental. Recordarte a ti mismo que puedes superar los momentos difíciles no sólo ahogará los pensamientos negativos, sino que también puede aumentar tu confianza y motivarte para emprender acciones positivas. Controla tu diálogo interior y ayúdate a mantenerte fuerte en los momentos difíciles.

Amy Morin es psicoterapeuta y autora del bestseller internacional 13 Things Mentally Strong People Don’t Do y 13 Things Mentally Strong Parents Don’t Do . Su…

Nota: Este post ha sido escrito por Jonathan Emmen

A todos nos gusta una gran novela. Y cuando la terminamos, recordamos la trama, los personajes y la mayoría de los detalles. ¿Por qué? Porque estamos totalmente concentrados y absortos en lo que leemos.

El entusiasmo es probablemente el factor más importante para leer rápido y recordar lo que hemos leído. Y es el factor que todos debemos intentar superar cuando leemos material de no ficción que no es tan apasionante. Los estudiantes, los especialistas en marketing de contenidos y los profesionales de los negocios tienen que absorber mucho contenido, y sin estrategias sólidas para leer más rápido y recordar más, están dedicando mucho tiempo a una tarea ardua, a menudo teniendo que tomar copiosas notas mientras leen para poder repasarlo más tarde y recordar.

Existen estrategias para solucionar este problema, aunque no son las estrategias que a ninguno de nosotros nos enseñaron en la escuela primaria. De hecho, las estrategias que aprendimos en la escuela probablemente obstaculizan nuestros esfuerzos. He aquí cómo leer más rápido y recordar más.

1. Apaga el monólogo de hacer sonidos

Así es como te enseñaron a leer: a pronunciar combinaciones de letras y juntarlas para formar palabras. Seguimos haciéndolo de adultos, cuando nuestros ojos pueden captar palabras y frases y enviarlas al cerebro mucho más deprisa.

Esta nueva estrategia requiere atención plena, una palabra de moda que significa muchas cosas, pero que suele definirse como concentración. No hay que concentrarse en pronunciar las palabras, sino en mover los ojos por la página. Cuando encuentres algo que realmente te interese, puedes volver a encender ese monólogo y disfrutar. Pero centrarte en lo que ve el ojo puede aumentar tu velocidad hasta tres veces.

2. Escanee en busca de esas palabras importantes

Esta es otra estrategia que va en contra de lo que nos enseñaron en primaria: a leer cada palabra de una frase o párrafo. Es totalmente innecesario para obtener la información. Los verbos, adverbios, artículos y muchos adjetivos sólo añaden palabrería. Tú quieres los sustantivos y algunos adjetivos, y sólo necesitas leer realmente el 50% de lo que hay en una frase. Tu mente puede rellenar los huecos de las palabras menos importantes.

Ejemplo: “Desde luego, el perro estaba contento de que su dueño le diera de comer, pero estaba aún más contento de que le prestara atención jugando a atraparlo”.

Desglosémoslo.

“El perro estaba contento”: tus ojos lo ven como un fragmento, no como cuatro palabras separadas.

“alimentado por el dueño” – otro trozo

“más feliz… atención… juego de atrapar”

La frase tiene 25 palabras. Puedes entender el significado escaneando y captando sólo 11 palabras, menos del 50% del total.

Esto requiere práctica, pero una vez que lo consigas, leerás todo de esta manera (excepto esa novela en la que quieres saborear cada palabra). Y, si hay un párrafo que no entiendes, siempre puedes volver atrás y leerlo de nuevo. Pero si lo pillas, pasas al siguiente párrafo rápidamente.

3. 3. Lea primero la primera y la última frase del párrafo

La razón para hacer esto es doble. En primer lugar, si lee la primera frase y le presenta algo que ya sabe, ¿para qué leer el resto del párrafo? En segundo lugar, los textos de no ficción suelen estar mal escritos. Es prolija, a menudo repetitiva, ciertamente farragosa y con más ejemplos de los necesarios.

Intente leer sólo la primera y la última frase de un párrafo de un libro de texto. ¿Capta lo esencial de lo que se dice? ¿Es algo de lo que ya ha oído hablar? Entonces siga adelante. Si, por el contrario, una primera frase despierta tu interés o si se está introduciendo un contenido que te es ajeno, lee todo el párrafo.

4. Relacione la nueva información con lo que ya sabe

Cuando leemos y asimilamos información, nuestro cerebro lo almacena todo, la mayor parte en el subconsciente. No sabemos que está ahí. Por eso, cuando intentamos recordar lo que hemos leído, puede resultar difícil. Pero está ahí, sólo necesita un contexto que lo despierte. Puede hacerlo relacionando algo nuevo con algo que ya conoce, preferiblemente una experiencia personal.

Si estás leyendo un libro de psicología, por ejemplo, y te encuentras con el término “terapia cognitivo-conductual”, que luego se explica, lee la explicación completa. Al fin y al cabo, es algo nuevo. Ahora relaciónelo con una experiencia personal.

La teoría es que lo que pensamos de nosotros mismos determina todos nuestros comportamientos, y para cambiar los comportamientos primero debemos cambiar nuestra forma de pensar. Piensa en alguna ocasión en la que no te arriesgaste a hacer algo porque tenías miedo al fracaso. Eso es comportamiento cognitivo en acción. Ahora lo recordarás siempre.

5. Pon algo por escrito

Hay un porcentaje muy pequeño de seres humanos que recuerdan absolutamente todo lo que leen, ven u oyen. Su “condición” se denomina síndrome hipertiméstico . Para el resto de nosotros, nuestra memoria no es tan buena. A veces tenemos que escribir las cosas para no olvidarlas.

Cuando termines una obra de no ficción, vuelve atrás y toma notas, quizá de las partes que has subrayado mientras leías. A continuación, escribe un resumen de 150 palabras de la obra y enumera los puntos importantes que has sacado de ella. Guárdalo en una base de datos. Sólo tienes que hacer esto con la información que sea realmente importante para ti. Dentro de diez años, cuando el recuerdo de ese libro sea un poco vago, tienes esa base de datos para buscarlo, y el resto se recuperará por ti.

Leer más rápido y recordar más no es algo mágico y misterioso. Es desechar las estrategias que nos enseñaron en primaria, adoptar estas nuevas y practicarlas.

Jonathan Emmen – estudiante y apasionado bloguero de Copenhague y colaborador habitual de diferentes blogs educativos y de entretenimiento, como el servicio de redacción ProCustomWriting. Puedes seguirle en @JonnyEmmen o también en Kinja .

Recordamos la mayoría de las canciones que hemos escuchado, ¿verdad? pero cuando se trata de estudiar no podemos. Nos aburrimos mientras estudiamos, lo que hace que recordemos muy poco de lo que hemos estudiado.

Así que aquí hemos recopilado 5 mejores técnicas de memoria sobre cómo recordar todo lo que estudias que te ayudarán a aprender cualquier cosa más rápido y recordar más .

¿Cómo recordar todo lo que lees?

#1 Repite la información

Te habrás dado cuenta de que la publicidad que suena, una y otra vez, se te queda grabada en la mente, y cuando vas al mercado te fijas más rápido en esos productos que en otros. Esta es una técnica psicológica que los publicistas utilizan para hacernos recordar el producto y esta teoría utilizada por los publicistas puede ser utilizada por nosotros también para recordar las cosas durante mucho tiempo.

El psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus investigó a fondo este tema y elaboró un gráfico llamado ” forgett

Pero la repetición debe hacerse de la manera correcta porque “el trabajo duro en la dirección equivocada da resultados erróneos y a veces ningún resultado”. Así que la mejor manera de repetir algo es mediante una técnica llamada “repetición a intervalos espaciados”.

¿Cuál es el ejemplo de una perfecta repetición a intervalos espaciados?

Primer repaso: Inmediatamente Segunda revisión: 24 horas después Tercera revisión: una semana después Cuarta revisión: un mes después Quinta revisión: 3 meses después (Puedes personalizar estos intervalos si no te conviene).

#2 Estúdielo en voz alta

Algunos investigadores estudiaron a varias personas. Dieron algunas palabras a un grupo de personas y les dijeron que recordaran esas palabras sin hacer ningún sonido, y dieron las mismas palabras a otro grupo de personas y les dijeron que recordaran esas palabras diciéndolas en voz alta.

Después de este experimento, los investigadores descubrieron que las personas a las que se les dijo que recordaran diciendo en voz alta recordaban más que a las que se les dijo que recordaran en silencio .

¿Por qué es importante leer en voz alta?

Establecemos una conexión visual con lo que estudiamos e intentamos recordarlo, pero cuando estudiamos en voz alta establecemos conexiones visuales y auditivas en nuestra mente. Estudiar en voz alta te beneficiará más cuando leas los puntos importantes en voz alta en comparación con los otros puntos menos importantes.

Método #3 de LOCI

Dominic O’Brien, campeón del récord mundial Guinness de memoria, utilizó la técnica LOCI para recordar 2808 cartas en secuencia.

Nuestra mente trabaja más eficazmente cuando nuestros sentidos participan en el trabajo. Por ejemplo, usted quiere recordar una lista de la compra que contiene tomates, pan, espuma de afeitar, manzanas y un bolígrafo. Así que aquí se puede visualizar esto como usted entró en una casa hecha del tomate donde las puertas estaban hechas de pan y crema de afeitar fue utilizado por las manzanas para afeitarse la barba con la ayuda de un bolígrafo.

Por la técnica de visualización se puede recordar y aprender cualquier cosa más rápido y con la secuencia como el campeón de la memoria. Y tengo un consejo aquí para ti – intenta visualizar de una manera divertida como el ejemplo anterior, esto hará que tu mente recuerde esa cosa más rápidamente y lo recordarás durante mucho tiempo.

#4 Chunking

¿Qué es la técnica del chunking?

La técnica del chunking es una técnica en la que tienes que separar las cosas en diferentes trozos que te ayudarán a recordar cualquier cosa más rápido.

Supongamos que quieres recordar una lista de animales: conejo, gato, elefante, atún, paloma, pulpo, jabalí verrugoso, tiburón, delfín, pavo real, hipopótamo, cuervo, perro, jirafa y cocodrilo. Creo que te has olvidado de la mayoría de los animales mientras leías, ¿verdad?

Pues aquí puedes utilizar la técnica del chunking para recordarlo todo. En la técnica del chunking, tienes que dividir las cosas en diferentes trozos. Por ejemplo: Mascotas: Conejo, Gato, Perro. Agua: atún, tiburón, delfín. Pájaros: cuervo, paloma, pavo real. Feo: jabalí, cocodrilo, pulpo. Enormes: elefante, jirafa, hipopótamo.

Ahora intenta recordar las mascotas y cuando tengas un 70-80% de confianza en que las recuerdas, pasa a la siguiente y sigue así hasta que llegues al último trozo. Te garantizo que recordarás todos los nombres.

#5 Mnemotecnia

¿Cuáles son los tipos de mnemotecnia?

Hay tres tipos de mnemotecnia: – Acrónimos: utiliza la primera letra para recordar cualquier cosa, por ejemplo, ROYGBIV o Roy G. Biv para los colores del arco iris. Acrósticos: crea líneas significativas a partir de las primeras letras; por ejemplo, para recordar los nombres de todos los planetas del universo en secuencia, puedes crear una frase como “Mi muy culta madre acaba de enseñarnos nueve planetas”, en la que las primeras letras de todas las palabras son los nombres de los planetas. Rimas – haz rimas para recordar.

Cómo recordar todo lo que lees Conclusión

Empieza a utilizar los consejos anteriores y tu confianza y pericia se dispararán como un cohete. Ahora tienes la respuesta a la pregunta – cómo recordar todo lo que lees o estudias entonces asegúrate de leer Cómo leer más rápido y recordar más .

Te recomiendo que empieces a meditar de 15 a 20 minutos antes de empezar a estudiar porque la meditación te ayudará a aumentar tu enfoque y concentración que es la necesidad de estudiar.

Siempre que sea posible, intenta estudiar por la mañana, porque por la mañana tenemos menos pensamientos en la mente.

Desde dónde has aparcado el coche hasta la contraseña de tu cuenta de Facebook, la cantidad de cosas que tienes que recordar cada día es bastante asombrosa.

Por eso, si le cuesta recordar algunos de estos detalles, lo más probable es que no esté solo.

Pero hay un grupo de personas cuyo principal objetivo es conseguir que lo que veas y oigas se te quede grabado. Estos “atletas de la memoria” viajan por todo el mundo para demostrar sus habilidades, y un grupo de ellos competirá del 24 al 26 de junio en San Diego, California, en un evento llamado Extreme Memory Tournament.

Pero estos campeones de la memoria también tienen algunos consejos para el resto de nosotros. He aquí cinco estrategias sencillas para recordar cosas que has aprendido.

1. 1. Crea un palacio de la memoria.

El palacio de la memoria se basa en la idea de que nuestros recuerdos espaciales son mucho más fuertes que nuestros recuerdos de palabras u objetos concretos. Probablemente puedas recordar fácilmente, por ejemplo, en qué lugar de tu casa guardas la decoración navideña o el material de oficina, dice el campeón mundial de memoria Alex Mullen. Y puedes aplicar esta capacidad innata a otras cosas más difíciles de recordar, como una lista de la compra.

Haz la prueba: Coge tu lista (digamos que incluye manzanas, toallitas de papel, pan y leche) y, mientras recorres tu casa mentalmente, crea una escena de cada artículo de la compra en cada espacio. En el salón, por ejemplo, imagina a un grupo de niños cogiendo manzanas, mientras que en el comedor imagina cada mueble cubierto de rollos de papel de cocina. A continuación, te acercas a tu dormitorio, donde te imaginas a un gigante tumbado en tu cama mientras merienda barras de pan. En el cuarto de baño, ves el lavabo y la bañera rebosantes de leche.

2. Piensa en una escena.

Formamos recuerdos visuales de forma muy parecida a como una cámara graba una imagen: Lo que vemos se graba, como una fotografía, en un conjunto específico de células cerebrales del hipocampo, en el interior del cerebro. Este proceso se llama codificación.

La razón por la que

Para mejorar tu memoria, tienes que ser capaz de mantener esos recuerdos separados. La próxima vez que dejes las llaves, intenta crear una escena precisa en tu cabeza, sugiere el campeón estadounidense de memoria Joshua Foer. Fíjate en la superficie sobre la que las apoyas. ¿Es de madera, acero u hormigón? ¿Es roja o azul? Hay alguna fotografía u objeto cerca que puedas tener presente?

3. Establece una conexión emocional.

ener una sensación de conexión con un objeto o un lugar puede ayudarnos a recordar detalles sobre él.

En un estudio reciente, científicos de Harvard y el MIT compararon la capacidad de las personas para recordar fotografías con su capacidad para recordar el color de unos simples cuadrados. En general, la gente recordaba mucho mejor los detalles de las fotos que los de los cuadrados. Los investigadores creen que esta discrepancia tiene que ver con la capacidad de las personas para vincular cosas de las fotos con sus propios sentimientos o recuerdos, y así mantener la memoria más nítida.

4. Prueba con una mnemotecnia.

Si intentas recordar palabras en un orden determinado, prueba a formar una palabra con cada una de las primeras letras del elemento. Un ejemplo infame es utilizar el nombre de Roy G. Biv para recordar los colores del espectro (rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta).

“La mnemotecnia no es una herramienta para aprender, sino para crear estructuras mentales que faciliten la recuperación de lo aprendido”, escriben Peter Brown, Henry Roediger y Mark McDaniel en el libro “Make It Stick: La ciencia del aprendizaje exitoso”.

5. Conecte lo nuevo con cosas más antiguas.

Alguien a quien se le dice que recuerde a un hombre que es panadero tiene más probabilidades de retener ese recuerdo que alguien a quien se le dice que recuerde a una persona apellidada Baker, dice Foer en una charla TED.

Porque “el apellido Baker no significa nada para ti”, afirma Foer. “Está totalmente desvinculado de todos los demás recuerdos que flotan en tu cráneo. Pero conocemos a los panaderos. Los panaderos llevan graciosos sombreros blancos. Los panaderos tienen harina en las manos”.

“Cuanto más puedas explicar sobre la forma en que tu nuevo aprendizaje se relaciona con el conocimiento previo”, escriben los autores de “Make It Stick”, “más fuerte será tu comprensión del nuevo aprendizaje y más conexiones crearás que te ayudarán a recordarlo más tarde”.

Te volverás hábil no sólo en medicina, sino en camarera, tecnología, mediación y mucho más.

1. Tu horario parece estupendo sobre el papel, pero da mucho más trabajo del que parece. La gente jura que las enfermeras tienen el mejor horario del mundo. Para la mayoría de las enfermeras de los hospitales, se anuncia como sólo tres días a la semana durante 12 horas. Pero si tienes en cuenta el tiempo que tardas en informar de tus pacientes a la enfermera de guardia y viceversa (por no hablar de los desplazamientos), tu jornada se parece mucho más a 15 horas, y empieza antes de que salga el sol. Ah, ¿y tres días a la semana? ¡De risa! Prepárate para recibir regularmente llamadas a las 5 de la mañana rogándote que entres en tu “día libre” porque el equipo está corto de personal. Y entrarás, porque ayer estabas suplicando a la gente lo mismo.

2. Ser enfermera no es sólo prestar cuidados médicos. Es ser defensora del paciente, camarera, ama de llaves, electricista, experta en tecnología, mediadora entre familias y médicos y familias y familias. Te sorprenderá saber cuántas veces al día alguien te pregunta qué canal es la NBC o que le recalientes la comida mientras le consigues la contraseña del Wi-Fi. Y si pensaba que la enfermedad une a las familias, piénselo otra vez: He visto de todo: desde hermanos que llevan años sin hablarse peleándose por el tratamiento de su madre hasta padres divorciados que necesitan horarios de visita asignados porque no pueden estar en el hospital al mismo tiempo.

3. Si no tienes buena memoria, será mejor que te inventes un sistema que te ayude a recordarlo todo. Necesitas recordar más que nadie: los médicos con los que trabajas contarán contigo para tener respuestas sobre todos sus pacientes, incluyendo cada proceso de enfermedad, cada medicación y el momento en que debe administrarse, los resultados de laboratorio, las constantes vitales, la diuresis, el horario de laboratorio y todas las nuevas órdenes del día. Prepárate para anotar cada cosa que hagas.

4. Los errores ocurren. El primer error es el peor, pero nunca serán más fáciles. Nunca los olvidarás y nunca los volverás a cometer. Si el error que cometiste no tiene ramificaciones inmediatas, te preocuparás constantemente por él hasta que estés seguro de que todo está bien con el paciente. Los errores de medicación son los más difíciles de afrontar. Llorarás al cien por cien (sólo cuando estés solo, en un armario donde nadie pueda verte).

5. La escuela de enfermería nunca te preparará para tu primera, vigésima o última muerte. He visto más muertes de las que puedo contar ahora. 6. Desearás que alguien te dijera qué decirle a la madre que te enseña vídeos de su hijo moribundo antes de que enfermara. También desearás que alguien te diga qué siente el hombre de 80 años que te dice que está listo para irse porque ha vivido una vida larga y plena. Cada muerte te afecta de una manera diferente.

6. Si aún no tienes un sentido del humor enfermizo, lo desarrollarás rápidamente. Bromeará sobre cualquier cosa que haya visto. Cualquiera que escuchara tus conversaciones con tus compañeros de trabajo probablemente pensaría que sois unas personas terribles, pero es un mecanismo de supervivencia realmente útil. Necesitas uno para poder seguir con tu día y ayudar a todos tus pacientes aunque estés tan estresado.

7. Estarás al teléfono incluso más que cuando eras adolescente. Ojalá alguien me hubiera dicho cuánto tiempo pasas al teléfono con otros departamentos del hospital para conseguir cosas. Farmacia, laboratorio, central de suministros, respiratorio, trabajo social, nutrición, gestión de casos: planea llamarles cada día varias veces. Empieza ya a practicar tu agradable voz telefónica, porque la impaciencia no te llevará a ninguna parte.

8. Te dolerá el cuerpo. Tu cuerpo envejecerá rápidamente. Estar de pie y caminar durante más de 12 horas, aguantar la vejiga, levantar pacientes que pesan más de 250 libras: éstas son sólo algunas de las hazañas físicas que harás cada día. Muchas enfermeras

9. Recibirás llamadas, mensajes de texto, fotos y correos electrónicos de todos tus amigos y familiares pidiéndote consejo médico. La gente siempre querrá contarte una historia sobre su salud, como si no vieras esto todo el día, todos los días. Puede llegar a ser molesto, pero quieres a esas personas, así que intentarás encontrarles respuestas. Si recibo un mensaje así en el trabajo, hago que todo el equipo de enfermeras evalúe su problema.

10. Te sentirás mal pagado, pero la enfermería es una carrera que ofrece oportunidades adicionales para ganar más dinero . Deberíamos cobrar más dinero por nuestro trabajo de base, ya que controlamos a nuestros pacientes más de cerca que nadie. Y aunque desgraciadamente no tienes mucho control sobre tu salario base, la enfermería es una carrera en la que siempre puedes ganar dinero extra cogiendo más turnos de noche, en fin de semana o haciendo horas extra.

11. Puede que no trabajes siempre cinco días a la semana, pero seguirás perdiendo gran parte de tu vida social. No importa cuántas veces expliques tu horario a tus amigos y familiares, seguirán sin entender por qué tienes que trabajar los fines de semana y festivos. Prepárate para perderte fiestas de cumpleaños, vacaciones, fines de semana de playa, happy hours y mucho más.

12. Sus compañeros de trabajo se sentirán como en familia. Te acercarás a las personas con las que trabajas más rápido que a cualquier otro amigo o pareja que hayas conocido; les quieres y les odias, como a la familia “de verdad”. Ahora celebras las fiestas con ellos. Entienden tu estrés y tu amor por el trabajo más que nadie en tu vida.

13. 13. Desayuna durante el trayecto al trabajo, porque puede que sea la única comida que hagas en todo el día. Algunos días entras y puede que no salgas de la habitación de un solo paciente en tres o cuatro horas, dependiendo de lo enfermo que esté. No puedo contar el número de descansos para comer que me he perdido o los almuerzos para llevar que me he metido en la boca – recomiendo encarecidamente aprender a comer un almuerzo en dos minutos.

14. Asegúrate de que esto es realmente lo que quieres hacer. Es un trabajo muy ingrato e infravalorado. Lo haces cada día sólo para ti, así que tienes que sentirlo de corazón. Tendrás la mayor relación de amor-odio con tu carrera; mientras que en muchos sectores la gente se siente así, hay vidas que dependen literalmente de ti. Hay días en los que sales del trabajo y lloras durante todo el trayecto de vuelta a casa por la muerte de un paciente con el que te has hecho muy amigo, pero también hay días en los que sales con la cabeza alta y orgulloso de tu trabajo porque has ayudado a salvar la vida de alguien. Así que en tus días más duros y frustrantes, intenta recordar los buenos, porque esos te convierten en la mejor enfermera.

Recuerda lo que estudias + Siéntete seguro de que tus estrategias de estudio te llevarán al éxito

¿Te sientes frustrado porque dedicas regularmente tiempo al estudio y aún así no sabes cómo recordar lo que estudias?

No es el único.

Muchos de mis estudiantes me cuentan que dedican tiempo y esfuerzo a estudiar los materiales didácticos, pero que no consiguen recordar lo que han estudiado a la hora del examen. Es frustrante, vergonzoso y te quita la motivación.

La buena noticia es que este gran problema tiene una solución muy sencilla y que influye enormemente en tu rendimiento en los exámenes.

El problema de trabajar sólo hacia delante

Llevas tres semanas estudiando todos los días, trabajando en las lecturas del libro de texto. Se acerca un examen que abarca las lecturas de las últimas tres semanas. Empiezas a trabajar en los exámenes de práctica y te das cuenta de que no recuerdas la mayor parte del material. ¿QUÉ PASA? Has hecho las lecturas. Incluso has tomado apuntes. ¿Por qué no puedes recordar lo que has estudiado?

Puede que no sólo seas capaz de imaginártelo, sino que lo estés viviendo. Y si es así, ¡estás en el lugar adecuado, amigo mío!

Siento tu dolor, he vivido tu dolor, y por desgracia, esta es la forma en que la mayoría de nosotros estudiamos. Nos mantenemos concentrados en la siguiente tarea que tenemos delante, siempre trabajando en la siguiente y nueva información. Esto nos permite completar las tareas, pero no nos prepara bien para los exámenes. Cuando estás aprendiendo material nuevo (es decir, cuando vas a la universidad) no es realista esperar que lo leas una vez y se te quede grabado en la memoria.

Poco realista, pero de alguna manera todos pensamos que debería funcionar así 🙂 .

Y por eso estabas buscando en Google cómo recordar lo que estudias, ¿no?

Aquí está la verdad: sólo aprendemos algo nuevo a través de la repetición y la práctica.

¿Cuántas veces has tenido que practicar una canción al piano para tocarla sin esfuerzo? ¿Cuántas veces utilizas una nueva aplicación o programa antes de recordar cómo funciona?

Hice un poco de investigación, er, Google, tratando de entender cuántas veces tenemos que ver un hecho nuevo para recordarlo. Depende. Factores como nuestros conocimientos previos y la forma en que incorporamos la información influyen mucho. Esto también explica por qué los cuatro pasos para dominar la memorización son tan eficaces, ya que incorporan la información de distintas maneras. Este artículo sugiere que necesitas ver un hecho al menos siete veces para recordarlo.

cómo recordar lo que estudias

Para recordar lo que estudias necesitas la repetición espaciada, que no es más que volver a ver el material muchas veces. Ya sabes que me gustan los sistemas fáciles de poner en práctica, así que esto es lo que te sugiero:

Estudia material nuevo y toma notas increíbles. Debes centrar el 90% de tus esfuerzos en avanzar y aprender material nuevo.

Dedica el 10% de tu esfuerzo a repasar lo que has estudiado anteriormente. Esto significa

Programa un repaso acumulativo de 15 minutos cada día.

Hazlo a la misma hora para que el hábito se mantenga.

Durante el repaso acumulativo, mira tus apuntes de todo el material anterior. No olvides cerrar los ojos y recordar lo que está en la página para retarte a ti mismo a recordarlo y no sólo reconocerlo (que es lo que hacemos cuando leemos algo una y otra vez).

  1. Tomar notas eficaces es la clave para hacer este repaso con rapidez, y recuerda perfeccionar siempre tus notas.
  2. Practicando este sencillo repaso de 15 minutos verás resultados asombrosos en lo que eres capaz de recordar en el transcurso de una semana. Este pequeño compromiso diario también va a sumar. Cuando llega la hora del examen, gran parte de la información ya está en la memoria. Los detalles que aún no hayas memorizado podrás añadirlos rápidamente, de modo que…